Qué es el jitter y cómo se calcula
El jitter o fluctuación de retardo es la diferencia temporal que se produce entre paquetes sucesivos que viajan a través de una red informática. En una conexión perfecta, si un paquete tarda 20 milisegundos en llegar, todos los paquetes posteriores deberían tardar exactamente 20 milisegundos (jitter = 0 ms). Si los paquetes tardan alternativamente 20 ms, 55 ms, 18 ms y 80 ms, la conexión padece un jitter severo.
Por qué el jitter perjudica las comunicaciones
En aplicaciones en tiempo real, como una videollamada o una partida en red, los programas necesitan un flujo de datos continuo y cadenciado. Para compensar los desfases temporales, las aplicaciones utilizan un “búfer de fluctuación” (jitter buffer):
- Si el jitter es moderado, el búfer retiene ligeramente los datos para reproducirlos a un ritmo uniforme.
- Si el jitter es excesivo, los paquetes llegan fuera de tiempo cuando el turno de su fotograma o fonema ya ha pasado. La aplicación no tiene más remedio que descartarlos, lo que provoca voces entrecortadas, silencios repentinos o saltos bruscos de imagen.
Causas habituales del jitter
- Interferencias en redes WiFi: canales congestionados y colisiones de ondas electromagnéticas en el aire.
- Tráfico no gestionado en la red doméstica: descargas masivas o subidas a la nube compitiendo sin control de calidad de servicio (QoS).
- Cambios de enrutamiento en la red del proveedor: paquetes que viajan por rutas distintas debido a congestión de enlaces en la troncal.