Equipamiento y preparación para la prueba
Para diagnosticar el rendimiento de tu WiFi de manera rigurosa, debes aislar las condiciones radioeléctricas de tu tarifa general de internet. Una sola prueba en un móvil no indica si la lentitud procede de tu operadora, de un canal WiFi saturado o de una antena deficiente. Prepara lo siguiente antes de empezar:
- Un ordenador portátil con puerto de red (o un adaptador gigabit USB a Ethernet) y un cable Cat 6.
- Tus dispositivos WiFi habituales (móvil, tablet o Smart TV) para comparar cómo recibe la señal cada equipo.
- Un momento de tranquilidad en la red: Elige 15 minutos en los que nadie en casa esté viendo series en 4K o descargando juegos.
- Comprender el alcance de la prueba: El test en navegador mide el caudal real útil de extremo a extremo hasta el servidor. No mide directamente los decibelios de señal (RSSI en dBm) del enlace inalámbrico.
Paso 1: Establece tu referencia de velocidad por cable
Antes de analizar el WiFi, necesitas averiguar la velocidad máxima real que llega a tu router. Sin una referencia cableada, es imposible saber si un resultado inalámbrico de 90 Mbps refleja un WiFi deficiente o simplemente el límite contratado con tu operador:
- Conecta el portátil directamente a un puerto LAN del router con un cable Ethernet Cat 6.
- Desactiva completamente el WiFi en el portátil para forzar que el tráfico circule por el cable.
- Ejecuta el test de velocidad dos veces seguidas y anota la mediana de descarga, subida, ping y jitter.
Esta cifra por cable es el techo máximo de tu vivienda. Si por cable la velocidad queda muy por debajo de tu tarifa, el problema reside en el módem, cableado exterior o proveedor. En ese caso, revisa nuestra guía de cómo solucionar un internet lento antes de modificar ajustes del WiFi.
Paso 2: Mapea la velocidad habitación por habitación
Las ondas de radio del WiFi se atenúan con rapidez al atravesar paredes, techos y salvar distancia. Recorre tu vivienda de forma metódica para identificar puntos muertos:
- Desconecta el cable de red y vuelve a activar el WiFi en tu equipo de prueba.
- Prueba junto al router: Sitúate a 1 o 2 metros de distancia con visión directa. Ejecuta el test dos veces. Este registro revela el máximo rendimiento que tu router y móvil son capaces de alcanzar por el aire.
- Prueba en los puntos clave de uso: Desplázate a los lugares donde realmente usas internet: el escritorio de trabajo, el sofá, la mesilla de noche o junto al televisor inteligente.
- Apunta los registros en una tabla comparativa: Registra descarga, subida, ping y jitter en cada ubicación.
| Estancia | Distancia y obstáculos | Descarga (Mbps) | Subida (Mbps) | Ping (ms) |
|---|---|---|---|---|
| Junto al router (Salón) | 1,5 m (Línea de visión directa) | 580 Mbps | 550 Mbps | 12 ms |
| Despacho de trabajo | 7 m (1 tabique de ladrillo) | 410 Mbps | 390 Mbps | 14 ms |
| Dormitorio principal | 12 m (2 paredes maestras) | 160 Mbps | 140 Mbps | 19 ms |
| Cocina / Terraza | 15 m (Electrodomésticos y cristal) | 35 Mbps | 20 Mbps | 38 ms |
Diferencias prácticas entre bandas: 2,4 GHz, 5 GHz y 6 GHz
- 2,4 GHz: Mayor alcance físico y atraviesa paredes gruesas, pero sufre severa congestión y velocidades reales rara vez superiores a 50-80 Mbps.
- 5 GHz: Gran velocidad (300 a 700 Mbps) y canales despejados, con un alcance menor ante tabiques densos.
- 6 GHz (Wi-Fi 6E y Wi-Fi 7): Canales ultranchos de máxima velocidad con espectro virgen de interferencias, pero requiere terminales compatibles y pierde fuerza con la distancia.